- Oh - Se dio cuenta de mi existencia - Dani, ¿Qué haces aquí? - hablo Santi ebrio - ¿Marco la invitaste?
- Ajá, mi pequeña hermanita vino a buscarme -se río como loco -¿No es así Dani?
- Si, ¿Podemos irnos ya? -dije levantándome de mi lugar y mirando a Marco.
- Pero ¿Qué?, ¿Por qué te vas *hip* tan pronto Dani? - Dijo Santi mientras seguía manoseando a la zorra decidí ignorarlo.
- Marco, quiero irme a casa, ahora - dije mirándolo fijamente.
- Oh vamos hermanita, disfruta un poco nuestra *hip* pequeña fiesta - ¿A caso está loco? Te matare Montenegro.
- Al menos quédate un ratico Dani, por favor - puso Santi una cara de perrito mojado.
- Un rato más hermanita por favor - Suplico Marco, suspire y fui soltando poco a poco el aire que había contenido.
- De acuerdo, un rato más Marco Rubén -le advertí.
- Eres un sol - contesto él, volví a suspirar y me senté de nuevo en uno de los sillones individuales, no quería que mi hermano y la zorrilla número dos me pegaran algo o me devoraran a mí también con tanto beso.
Me levante del sofá y me dirigí hacia el equipo de sonido que Santi tenía empotrado a la pared, apague la maquina esa y enseguida escuche algunos quejidos de los cuatro caníbales que tenía en frente de mí.
- ¡Hey! No puedes apagar la música - dijo un Santi, enojado, me valía un reverendo pepino si lo estaba o no, esto se acababa por que se acababa
- ¿A no?, creo que ya lo hice Santiago - si estaba realmente enojada.
- Es mi casa, no puedes hacer eso Daniela - me recrimino mientras se levantaba.
- Cariño, déjala - hablo la zorrilla número 1 - mejor vayamos a tu habitación, así para poder continuar lo que estábamos haciendo - le dijo mientras se acercaba a Santi y lo besaba.
- Claro preciosa, mi habitación es la primera de aquel pasillo -dijo Santi.
- Oh no, zorrilla tú, no irás a ninguna parte con él - le dije - tú y tu otra amiguita tuya - dije señalando a la zorrilla que estaba devorando a mi hermano - se van ahora mismo
- ¿Cómo me llamaste? - dijo la morena.
- Como escuchaste querida, ahora agarra a tu amiguita la zorrilla número dos y largo de aquí - les dije muy enfadada.
- Daniela no puedes sacar a *hip* nadie de mi casa - dijo Santi metiéndose.
- Tú -lo señale - te me callas la puta boca Santiago Alexander Montenegro Valle.
- Hey no digas mi nombre completo - dijo el
- Dijo tu nombre completo - se río Marco
- No me provoques Marco Rubén Bravo Linares -dije mirándolo asesino, él y Santiago comenzaron a reírse por como habia pronunciado sus nombres completos, cuando de pronto sentí un fuerte golpe en la mejilla, la zorrilla número uno me había abofeteado. Oh no lo hizo.
- A mí nadie me llama Zorrilla, mocosa - dijo la muy idiota.
- No debiste ponerme una mano encima estúpida - le dije cuando le regrese la bofetada, nadie absolutamente nadie dejo que me golpee y mucho menos una zorra como ella.
- Estúpida - volteo a verme y se abalanzo contra mi tal cuál gata que es, haciendo que ambas nos caigamos al piso mientras ella me rascuñaba y me jalaba el cabello, yo no me quedaba atrás, también le rascuñaba y le daba unas buenas cachetadas, Marco y Santiago solo se reía del espectáculo, ¿En serio?, ¿No van a ayudarme?, gracias que apoyo. La amiga de la zorra intentaba separarnos y cuando lo logro esta se me abalanzó como una gata, luego entre las dos me atacaban y ese par de idiotas seguían riéndose en el sofá, esperen a que me libre de estas dos y me las veré con ambos.
- Y... cuando ella le grito " Estúpida" - siguió riéndose Marco, aagg en serio malditos hombre. Fui a la cocina de Santi y tome un balde con agua del grifo y regrese a la sala, no lo pensé dos veces y les eche el agua a ambos idiotas que tenía enfrente de mí.
- ¡Hey! ¿Por qué nos mojas?, ¿Qué te ocurre Daniela? - me grito Santiago.
- ¡Esa por dejar que dos malditas gatas me atacaran y no hicieran nada y otra por ser un par de idiotas! - si les grite, estaba realmente, pero realmente enfadada con ellos.
- No tenías porque *hip* mojarnos - dijo Marco
- ¡Par de... de... IDIOTAS! - les grite y me fui a la cocina, tome mi celular y le marque a Sebastián, el compañero de cuarto de mi hermano, al segundo timbre me contesto.
- ¿Dani?, ¿Qué pasa muñeca? - dijo él.
- Hola Sebas, ¿Podrías venir a buscar a Marco a casa de Santiago? - le dije algo alterada.
- Claro, pero ¿Qué paso? - le conté algo de la historia brevemente, el me escuchó atentamente - de acuerdo voy para allá, pequeña.
- Gracias Sebas, me has ayudado mucho - dije luego de calmarme un poco.
- No tienes porque Dani - Colgué la llamada y deje mi celular sobre el mesón y suspire bien hondo, no podía creer lo que había pasado hace unos momentos, estaba realmente enfadados con ese par de idiotas.
- ¿A qué te refieres, Sebastián? - le dije
- Tienes el labio partido un poco - lo toque, yo hice una mueca de dolor - tienes rascuños en la cara y el cuello muy feos - dijo tocándolos a lo que yo respondí con más muecas de dolor.
- ¿De verdad? - el asintió - me pelee con unas gatas muy feroces - y le conté lo que había pasado, mientras lo llevaba a la sala donde ya hacían Santiago y Marco Dormidos.
- De verdad, que ambos no tienen control de todo esto - negué con la cabeza - bueno al menos ya pasó.
- Así es, Sebas, entonces puedes llevarte a Marco -le dije.
- ¿Segura que estarás bien Dani? - me dijo mientras pasaba un brazo de mi hermano sobre su cuello y con u a mano sujetándolo de la cintura.
- Si no te preocupes Sebastián, solo ayudare a Santi a llevarlo a su cama y luego me iré a casa -le dije mientras lo acompañaba a la puerta con mi hermano.
- De acuerdo, avísame cuando llegues a casa por favor - dijo Sebastián y yo solo asentí con la cabeza - bien cuídate muñeca - le despedí con la mano y cerré la puerta para dirigirme a la sala con Santiago que este aún seguía dormido profundamente.
Comencé a llevarlo hacia su cama, y al parecer este comenzaba a despertarse después de un rato, genial, así podía el irse solo a la cama y to podría irme a mi casa.
- En tu recamara, idiota - dije llevándola a la cama, sí que pesaba mucho.
- ¿Dani?, ¿Qué haces? -dijo aún más perdido.
- Llevándote a la cama, para luego yo pueda irme a mi casa a dormir - dije con dificultad -Santi, podías ayudarme a llevarte a la cama pesas mucho.
- ¿Santi? - se paró en seco, dificultándome más su llevada a la cama.
- Santiago ¿Qué haces?, vamos a la cama estas muy ebrio- le dije.
- No, no lo estoy Dani - dijo seguro de sí mismo.
- Entonces si no lo estas, ¿Por qué carajo sigo aquí? - lo solté y me dirigí hacia la puerta, en ese momento Santi tomo mi mano, firmemente.
- No te vayas Dani - dijo poniéndose delante de mi sin soltar mi mano.
- ¿Por qué no quieres me vaya Santi? - dije mirándolo algo sorprendida.
- Porque no quiero sencillamente - dijo mirándome - no me dejes solo Dani, por favor - me pidió Santi, puede ver como sus ojos me transmitían un profundo deseo de que me quedara con él, en ese momento.
- De acuerdo Santi, no me iré, pero por favor, recuéstate, estas muy tomado - le dije.
- No, aun no quiero acostarme - dijo como uno niño pequeño.
- Santi... - fue todo lo que pude pronunciar, cuando sentí que Santi me atraía hacia él y me envolvía entre sus brazos en un sorpresivo abrazo. Me quede muy sorprendida mientras colocaba los ojos como platos, Santi me estaba abrazando, esto es muy raro, pero me sentía bien, tranquila con ese abrazo.
- No te muevas Dani, por favor, aun no - pidió él, yo asentí ligeramente con la cabeza, no pensaba moverme de todos modos, fue lo que le susurre mientras cerraba mis ojos y correspondía a aquel abrazo tan cálido. Después de unos minutos, mi cerebro logro reaccionar y abrí los ojos nuevamente ¿Qué estaba haciendo?, No puedo estar así con el mejor amigo de mi hermano, me separe bruscamente de él, haciendo que se sorprenda.
- No Santi, esto no está bien- le di la espalda, mientras me abrazaba a mí misma.
- ¿Por qué no Dani? - lo sentí más cerca de mí.
- Porque no Santiago, eres el mejor amigo de mi hermano, y por qué estás muy ebrio. - Dije a punto de llorar ¿Por qué iba a llorar?.
- Dani - me tomo de los hombros e hizo que me volteara a verlo -No estoy muy ebrio, para empezar, y luego dime ¿Por qué no está bien? Dani acaso no te das cuenta, me importas, me gustas - acuno entre sus manos su rostro haciéndome que lo mire a los ojos y el a mí, pude ver como u cierto brillo se asomaban en los ojos de Santi. - eres una chica increíble Dani - se fue acercando lentamente hacia mi rostro, que podía sentir que su respiración y la mía se mezclaban de tan cerca que estaban, por un momento mi vista se dirigió a sus labios, tan cerca estaban de tocar los míos en un simple roce. - Dani - susurro Santi antes de que juntara sus labios con los míos, era un beso tímido al principio que luego se fue correspondido por mí. Podía sentir, el sabor de la cerveza mezclado con Jack Daniel's, pero aun así, sentí como los labios de Santi se amoldaban a los míos, como si nuestros labios fueron hechos para que encajaran a la perfección con los del otro. Ese beso estaba lleno de deseo, de esperanza, anhelo, aunque ninguno de los dos fuera consciente de ello.
Aparte a Santi de mí ligeramente, aun con mis manos en su pecho.
- Dani, por favor yo... discúlpame... no debí - dijo el nervioso.
- Solo por favor, olvídalo - dije.
- Dime, ¿Cómo pretendes que pueda olvidar el mejor beso que me hayan dado en la vida? -dijo el mirándome, me quede sorprendida por sus palabras.
- Santi, esto nunca debió de pasar, el beso entre tú y to... nunca debió de ocurrir - le dije mirándolo a los ojos.
- Dani por favor no me pidas que olvide de lo que ocurrió hace un momento porque no podré hacerlo - me dijo con sinceridad.
- Claro que lo harás, sabes ¿Por qué?, porque tú estás ebrio, todo tu sistema, esta hasta la coronilla de alcohol - le dije mirándolo, claramente sabía que eso no es cierto.
- ¡Que estoy muy ebrio Daniela! - me frito llevándose las manos a la cabeza.
- Lo siento, tengo que irme Santi - me di la vuelta para irme pero él fue más rápido y tomo de la mano, reteniéndome.
- No te vayas por favor - suplico él.
- Santi, yo no, puedo quedarme - le dije no quería enfrentarlo.
- Dani... - susurro él, le iba a protestar pero sentí como su mano soltaba su agarre sobre mi muñeca, de pronto escuche un portazo muy fuerte, me voltee hacia donde se suponía que estaba Santi y no lo encontré parado, mire hacia todos lados de la habitación y no lo encontré, de pronto escuche como le bajaban el agua al retrete en el baño, supuse que Santi estaba ahí, me acerque y golpee levemente la puerta.
- Santi ¿Estás bien? -le pregunte algo preocupada.
- Si, no te preocupes Dani -escuche que volví a vomitar.
- Santi, no te creo - volví a escuchar como vomitaba como tres veces más y luego le bajaba de nuevo, escuche el ruido del agua del lavabo caer, para luego cerrarse, a los pocos minutos salió un Santi, con la cara muy pálida, sudando frío, se le veía muy débil, casi no se podía sostener en el marco de la puerta. - Santi, estás muy mal.
- No te preocupes Dani, estoy bien - dijo tratando de sonreír.
- Haré, que me la creo, ve a recostarte - tome su mano y la sentí muy caliente - Santiago estas caliente - toque su frente alzando un poco de su melena rebelde y estaba hirviendo, tenía fiebre -Santi estas hirviendo en fiebre -le dije preocupada - ve a recostarte
- Estoy bien, princesa - dijo resistiéndose a que lo lleve a la cama.
- Nada que ver, vamos a la cama, ahora -le ordene y él esta vez opto por obedecerme.
Tome el pañuelo, lo remoje en el recipiente y enseguida sentí el agua heladísima bajo mis dedos, exprimí para que el exceso de agua saliera del trapo y poder colocárselo en la frente a Santi, este al momento de sentir el frío trapo sobre su frente hirviendo se quejó, pero no lo logró quitar de ahí porque le di un manotazo para que lo dejara, el no protesto más y lo dejo en su lugar. Me levante de su lado y me fui al baño para ver si encontraba alguna medicina para poder bajarle más rápido la fiebre, por suerte encontré un botiquín de primeros auxilios, y saque la medicina, fui por un vaso de agua a la cocina y luego regrese con Santi, le ayude a que tomara la medicina y luego volví a remojar el trapo para hacer el mismo procedimiento que antes.
Después de terminar de limpiar los cristales, regrese a la habitación de Santi, se veía tan lindo mientras dormía, se veía como un niño pequeño a la cual necesita que se sienta querido y protegido, se parecía cuando Lucas se quedaba dormido en mis brazos luego de un día muy agitado en el parque. Me volví a sentar el taburete y le volví a remojar el trapo para luego colocárselo en la frente, acaricie su mejilla ligeramente con los nudillos de mi mano, parecía un angelito, separe su cabello que ligeramente le cubría el rostro, sonreía ante aquella imagen y no dude en sacarle una foto así, guardare esa foto para mi sola. Seguí sentada en el taburete vigilando a mi angelito paciente, mire el reloj y eran ya las 2:25 am, ya era tarde y el sueño comenzaba a reinar en mí, acomode mi torso en la cama, alado de Santi, con un brazo sirviéndome de almohada y la otra sosteniéndola mano de Santi, no quería que ese momento mágico acabara, sin pensarlo tanto, no tarde mucho para poded caer completamente rendida ante los brazos de Morfeo.