lunes, 28 de diciembre de 2015

Capitulo 3._ Me la pagaras

~Dani~
Luego de recibir la llamada de Sam, baje corriendo las gradas de la cancha de futbol de la universidad y me acerque a Marco, para pedirle las llaves del auto de él, claro al principio se negó, entonces puse los ojos tiernos y junte las manos en forma de súplica, eso nunca falla con mi hermano, ni con papá cuando quería algo, aunque con papá era muy raro que yo le pidiera cosas. Santi al escuchar que yo le pedía las llaves a mi hermano del auto se ofreció a llevarme, claramente me negué, nadie además de mi hermano y mi mejor amiga se puede enterar de lo que hacía luego del entrenamiento de Marco, absolutamente nadie.
Tome las llaves de la maleta de mi hermano en la banca y me fui directo hacia el estacionamiento, le quite la alarma al auto y entre en él colocando mi bolsa en el asiento del copiloto, conecte mi celular al cable auxiliar que tenía mi hermano conectado a la radio, puse algo de música eche a andar el auto hacia la tienda de Sam. Media hora después ya me encontraba aparcando el auto en el estacionamiento de la tienda, apagué el auto, desconecte mi celular de la radio, tome mi bolsa del asiento del copiloto, el celular y las llaves del auto, baje y le coloque la alarma al auto y camine hacia la entrada de la tienda de tatuajes, así es, trabajo en una tienda de tatuajes ¿Qué si tatuó? O claro que no, bueno al menos que Sam me diga pero solo es para práctica, aún sigo aprendiendo de él. Me acerque a la puerta de cristal polarizada con una calca con el nombre de la tienda, la abrí y enseguida se puede apreciar el escritorio de la recepción, era un mueble de madera de color negro con un dibujo de una calavera con algunas rosas rojas que se encontraba debajo de esta dando un aire que la calavera estaba apoyada sobre estas, tenía unas alas de ángel a un costado extendidas, enfrente tenía una banderilla con el nombre de la tienda "The King", era un dibujo que habia hecho luego de un tiempo de conocer a Sam. El local era lindo, tenía las paredes de un color rojo no muy llamativo con algunos toques de plata y dorado, con algunos de nuestros dibujos, el lugar era algo grande, contaba con cinco cubiculos, el principal era de Sam, obviamente él era el dueño, ahí tenía su material de tatuar, y algunos de mi cuadernos de dibujo, según él, las tenía para que viera cuando quiera y se sienta inspirado por mi trabajo, estaba todo muy organizado, Sam era un obseso del control, todo tenía que estar bien ordenado. El segundo cubículo que se encontraba a lado del de Sam, era mío, normalmente lo utilizaba para dibujar, o diseñar algo para Sam o alguna motocicleta o auto que le llevaban para modificar, tenía todo el equipo para tatuar pero muy rara vez lo utilizaba. Otro de los cubiculos era de Andrés, o como nosotros lo llamamos Andy, era un gran artista y un gran amigo mío, su especialidad era lo tribal y algo de la nueva escuela. El otro cubículo era de Rebeca, una chica de 24 años de edad, con cabello negro azabache, lacio y corto, de tez blanca con algunos tatuajes esparcidos por su cuerpo, tenía los de ojos de color azul, de mediana estatura y complexión delgada, la tía era muy guapa, ella su especialidad era lo sensual y el blanco y negro. El último cubículo era de Leonardo, normalmente lo llamamos Leo, él era un chico de piel morena, con el cabello negro, tenía formado los músculos muy bien, el tío era fuerte y muy guapo, él tenía la especialidad que al igual que Rebeca, el blanco y el negro, además de los tatuajes reales, era muy bueno con su trabajo.
Cuando entre al local, Susan estaba detrás de recepción, venía con un vestido de verano floreado de azul marino, ella tenía 26 años, era de tez blanca, de complexión delgada, tenía una estatura mediana, uno que otro tatuaje, ella era un amante de los tatuajes y de las motocicletas al igual que su primo Sam, de unos ojos color miel. Cuando vio que entre al local, me recibió con uno de sus abrazos fraternales con la que siempre me recibía cuando llegaba a la tienda. Susan siempre se comportaba de una forma muy maternal conmigo, siempre eh pensado que es debido a su pequeño hijo, Lucas, un pequeño de 5 años a la cual yo adoraba muchísimo, ese niño se había robado mi corazón desde el primer momento en que lo conocí.
- Hola pequeña - me abrazo, la cual yo respondí de igual forma - ¿Estas bien?, ¿Has comido ya? - me pregunto, mientras se separaba levemente de mí.
- Hola Su, sí, estoy bien gracias ¿Y tú? Y no, aun no eh podido almorzar, solo comí un pedazo de manzana en el descanso - dije algo avergonzada, a Susan no le gustaba que yo no coma o me salte alguna comida, al igual que a Sam.
- ¿Qué?, bueno no importa, te pediré algo de comer ahora mismo pequeña Dani - adoraba mucho a Susan era como una hermana mayor, ya sé que tengo a Marco pero con él no puedo de chicos porque enseguida encendía su modo de hermano sobreprotector, además no podía de hablar de cosas de mujeres con él, así que agradezco que tenga a Susan.
- Gracias Su, en serio - dije con una sonrisa.
- No tienes que hermosa, ¿Qué te parece, si mientras yo pido algo de comer, tú vas con Sam al taller, que te está esperando? - dijo en un tono muy propio de Susan.
- Claro, pero ¿Por qué Sam está tan..., histérico esta vez? - pregunte.
- Pues... ¿Recuerdas que el viernes vino un chico para que le modificaban la motocicleta de la novia? - asentí con la cabeza - bueno, hoy vino el mismo chico con la novia para ver el trabajo terminado, y... a la novia no le gusto el diseño de Andy - me quede con la boca abierta por la información - así como lo oyes pequeña.
- ¿Y Sam que dijo? -pregunte, Sam enloquecía cuando a un cliente no le gustaba el trabajo.
- Pues la tía esa quiere que le cambien el diseño a la motocicleta - comento Susan - y Sam le dijo que no había manera de cambiarlo, porque el trabajo ya estaba listo.
- ¿Y qué dijo la chica?
- Qué lo cambiara o de plano no le pagara el resto del trabajo - comento Susan
- ¿Qué? ¿Acaso la tía esa está loca? - dije sorprendida.
- Esta loca y es una rubia plastilizada con cabeza hueca -dijo Susan riéndose, a la cual me contagio y termine riéndome con ella. - Anda ve con Sam, te espera en el taller.
- Claro Su - acomode mi bolsa en el hombro - nos vemos al rato Susan.
- De acuerdo Dani - Dijo mientras tomaba el teléfono para marcar.
Comencé a caminar hacia el taller, en la tienda tenemos un pequeño pasillo que nos conduce directamente al taller en la parte de atrás, en el camino, me encontré con Rebeca y Andy platicando en uno de los sofás que teníamos, de seguro estarían hablando de lo que ha sucedido con la pareja que tenía Sam en el taller, ambos me vieron un me saludaron con una sonrisa cada uno, yo les respondí con una sonrisa y con la mano, Leo estaba con un cliente muy concentrado, me acerque a la puerta y desde ahí lo salude con un "hola Leo" la cual él me respondió "hola enana" yo coloque los ojos en blanco, siempre se burlaba de mi estatura, pero vamos, soy la más pequeña de ahí, hasta Andy que relativamente es casi de mi misma edad, él tiene 22 años y es más alto que yo, Rebeca tiene 24 años, Susan y Leo 26 y Sam 28, así que sí, soy la más pequeña, cúlpenme por eso. Le saque la lengua a Leo, la cual eso hizo que riera al igual que el cliente, sonreí y me despedí de él y camine hacia el taller.
Cuando entre todos estaban concentrado en su trabajo, cada quien realmente amaba su trabajo, iba saludando a todos mientras caminaba hacia a la oficina de Sam que tenía en el taller.
Sam era una persona muy especial para mí, sé que con él puedo confiar para todo, gracias a él estoy en donde estoy, gracias a él, volví a encontrar el amor que creí que había perdido hacia el dibujo, él fue quien me salvo, de donde nadie, ni el ser más jodido en la vida quiere llegar a estar, nadie y lo digo muy en serio.
Cuando llegue a la oficina de Sam, puede escuchar como la pareja adentro seguía discutiendo sobre el diseño de Andy, pude escuchar la voz de la chica, era chillona, vaya sí que esta reunión será algo extenuante. Le di leves golpecitos a la puerta y pude escuchar como Sam me decía "Adelante", abrí la puerta y me asome ligeramente hacia el interior, pude ver a la pareja, era un tipo con cabello oscuro y unos hombros muy formado con muchos músculos, se ve que hacía mucho ejercicio en exceso, y a su lado una chica con un tono de cabello rubio muy chillón. Sam me miro y me pidió que pasara.
- Oh, hola Dani, pasa, adelante - me ínsito Sam. Sam era un chico del mismo tono de piel que su prima Susan, con un cabello de color café miel, unos ojos del mismo color que su cabello un tanto más claro, era un chico realmente atractivo, su complexión era de un hombre que hacía ejercicio, siempre cuidaba de su apariencia, decía que así los tatuajes que le había diseñado se apreciarían mejor.
- Hola Sam, ¿Me mandaste a llamar? - dije mientras entraba por completo a la oficina y cerraba la puerta detrás de mí.
- Claro pequeña, ven acércate - me ordeno Sam, lo cual yo obedecí, colocándome a lado de él que se encontraba en su silla detrás detrás de su escritorio.- ella es Daniela, o mejor conocida como DV Queen, otra de mis mejores artistas aquí. 
- Hola, mucho gusto -dije mirándolos, la chica no dejaba de mirarme con ¿Arrogancia? Gag, odio cuando la gente me mira así, se cree que es superior a mí.
- ¿Ella hará el nuevo diseño? -dijo la Rubia con una voz llena de desdén.
- Así es, ella hará el nuevo diseño - contesto Sam.
- ¡Es solo una niña!, ¿Cómo hará un diseño digno de mí? -dijo con un tono muy chillón, que hizo que cierre los ojos para tratar de soportar el dolor que provoco leve en mis oídos.
- Es la mejor artista, srita - dijo Sam, esa chica comenzaba a molestarme con tan solo de verla 2 minutos.
- Un momento - dije, haciendo que 3 pares de ojos me observaran - para empezar srita. No soy una niña, no creo que este demasiado ciega para verlo -ella me miraba ofendida - segundo, puedo hacer un gran trabajo con respecto al diseño, soy una gran artista al igual que todos mis amigos aquí y lo sé porque realmente amamos lo que hacemos - dije cruzándome de brazos sintiéndome orgullosa de mis palabras.
- Pues dudo mucho que ustedes hagan un buen trabajo - dijo sin importancia, oh no, no se metió con mi trabajo y mis amigos.
- No me subestime srita, porque puede llevarse una gran sorpresa - dije, Sam tuvo que sostenerme del brazo para que no me tire sobre ella, para arrancarle las extensiones que tenía la rubia, odio que me subestimen.
- Oh quiero ver eso niñita - dijo con una mirada retadora.
- Seguro que lo vera - le respondí con la misma mirada.
- De acuerdo - dijo el novio la tipa - ella hará el nuevo de diseño.
- Así es - dijo Sam.
- Pero tendrá un cargo extra además de la mitad que le falta por pagar del trabajo anterior - solté sin más.
- ¿¡Qué!? - dijeron las dos personas que se encontraban frente a Sam y a mí, sorprendidos.
- Nadie dijo de un cargo extra Sam - indicó el chico, Sam iba a hablar pero me adelante
- Pues ahora lo saben, si quieren el nuevo diseño, tendrán que pagar el cargo extra - Dije.
- ¿Por qué? - dijo el chico.
- Porque el trabajo ya está hecho y terminado, a nosotros nadie nos va a devolver el material que gastamos en el primer diseño, ni mucho menos le regresaran el tiempo a mi amigo Andy en el que perdió para preparar su diseño, cuando él podía estar haciendo otro trabajo para personas que SI aprecian su trabajo - dije mirándolo, nadie insulta mi trabajo ni mucho menos el de mis amigos y salía impune. 
- Pues no pagaré un cargo extra - dijo el tío.
- Pues se quedara con el mismo diseño, y aun así pagaran la mitad restante o no se llevaran la motocicleta - dije cruzando de brazos, mire a Sam y esté me miraba orgulloso y con una sonrisa de lado, le gustaba lo que estaba presenciando.
- De acuerdo - Dijo la tía siliconada, los tres restantes miramos a la rubia - pagaremos el cargo y la mitad, solo sí el nuevo diseño me encanta y supera mis expectativas, si no, tu pagarás el cargo - dijo mirándome, ooohh olía a reto, acaso no me conoces chica, nadie reta a Daniela Victoria.
- Por supuesto - dije y ella sonrío de lado, creyó que hasta ahí se iba a quedar esta reunión, grave error querida.- Pero si mi diseño supera mucho más que tus expectativas, ustedes pagaran el cargo extra, la mitad y además - dije retándola con la mirada - ustedes, en especial la srita le pedirán disculpas a mi amigo Andy, por menospreciar su trabajo, ¿Es un trato? - dije extendiendo mi mano frente a ella, los negocios se me daban bien, bueno estudiaba ciencias políticas, además corría en mis venas, mi familia siempre ha estado en el mundo de los negocios desde mucho antes que naciera.
- De acuerdo - acepto la rubia estrechando mi mano - ansío ver como pagaras el cargo niñita - víbora ponzoñosa.
- Espero que se quede con las ansias, srita - dije mirándola a los ojos, y enseguida quite mi mano de la de ella - dígame, ¿Cuáles son sus gustos?
- La música - dijo el novio - ella es guitarrista y vocalista de su banda de rock - añadió el tío, ¿Música? ¿En serio Música?, Como un músico puede ser tan superficial como ella, aun no me cabe en la cabeza, ¿Cómo esa rubia siliconada, puede ser un artista, con algo tan profundo como la música? - Y además - lo interrumpí.
- Con eso me basta, gracias - dije fingiendo una sonrisa, el tipo quedo sorprendido - si no me necesitas más Sam... Tengo trabajo por hacer - dije con una sonrisa hacia Sam.
- Claro hermosa - dijo con una sonrisa.
- Nos vemos en dos días - me referí a la pareja, y me acerque a darle un beso en la mejilla - te veo luego Samy.
- De acuerdo pequeña - sonrío - te veo luego.
- adiós - tome mi bolsa y salí de la oficina de Sam, al salir de la oficina sentí la mirada frívola de la chica, no me importo y seguí caminando hacia la salida.
Regrese a la tienda de tatuajes, y enseguida se acercaron a mi Andy, Rebeca y Leo que esté ya había terminado con su cliente. Los tres se acercaron a mí antes de que me pudiera instalar en mi cubículo, me hacían preguntas con respecto a la pequeña reunión que había tenía anteriormente, les conté todo y con lujo de detalle con respecto a lo que había pasado, ellos escuchaban atentos, al final de mi pequeña narración todos comenzaron con sus criticas reconstructivas, y no me refiero a las buenas, todos decían que se lo tenía merecido por haber menospreciado nuestro trabajo, Leo me dijo que le hubiera clavado las uñas como cual fiera enojada, Rebeca prefirió que le arrancara las extensiones falsas que portaba y sacarle los ojos, Andy solo limito a agradecerme por haber defendido su trabajo, yo le dije que no tenía nada que agradecerme, nadie se metía con mi familia, porque ellos eso eran para mí, una familia. Andy me dio un beso en la mejilla, yo me sonroje, debía admitirlo Andy me gustaba un poquito, él era muy lindo conmigo.
Deje que ellos regresarán a sus actividades y yo me fui a mi cubículo, tenía algunos dibujos míos colocados en la pared, para admirarlos, deje mi bolsa a un lado, comenzaría a trabajar en el diseño de la rubia siliconada, saque mi cuaderno de mi bolsa, lo coloqué en el escritorio junto con mis lápices, saqué mis audífonos y los conecte a mi iPhone, me senté en la banca y me coloqué los audífonos, fui a mi lista de reproducción y enseguida busque la canción perfecta para inspirarme para hacer un tatuaje relacionado con la música, era Moonson de Tokio Hotel, amaba esa canción.
Me coloque mis gafas que utilizaba para dibujar y acto seguido me deje de llevar por la música y por el cuaderno con los lápices que tenía enfrente, me dejaba llevar por como Bill Kaulitz, el vocalista, me deleitaba con su hermosa voz a través de mis audífonos, el sonido de la guitarra de Tom Kaulitz lo completaba aún más, siempre quise que alguien tuviera el valor de atravesar un Monzón por mí, como Bill lo describía en la canción. Pero sabía que eso jamás me pasaría, yo había renunciado por completo a todo lo relacionado con el amor. Al paso del tiempo, Susan entró al cubículo con mi comida, alcé la vista y me quite los audífonos colocándolos a un lado.
- Bien, aquí está tu comida - dijo Su, dejándola a un lado en el escritorio.
- Oh gracias Su - le dije con una sonrisa.
- ¿Ese es el nuevo diseño? - dijo mirando mi cuaderno.
- Sip, faltan algunos detalles, aún no está listo -le dije mientras metía un pedazo de pollo agridulce a mi boca, amaba la comida oriental, Susan sí que me conocía bien
- Es hermoso pequeña - dijo mirándolo - déjame adivinar Tokio Hotel fue otra vez la inspiración.
- Así es, mmm sí que me conoces bien Su, esto es delicioso - dije saboreando mi comida.
- Bueno 2 años de conocerte fueron suficientes cariño -dijo con una sonrisa - esto es maravilloso Dani, estoy segura que le callaras la boca a esa chica siliconada.
- Definitivamente - Dijo Sam entrando al cubilo.
- ¡Samy! - dije con una sonrisa
-Hola pequeña - dijo acercándose a mí, y robando un pedazo de mi pollo agridulce.
- ¡Hey! Es mi pedazo de pollo -dije con una sonrisa, y él me saco la lengua- Samy en serio, lamento lo de la junta, es solo que esa me provoco y... -me interrumpió.
- Descuida Linda, esa siliconada se lo merecía, nadie puede insultarnos - dijo Sam, acariciando mi cabello suavemente - Estoy orgulloso de ti.
- Gracias Samy - dije con una sonrisa.
- No tienes que hermosa - dijo sonriéndome.
- Bueno chicos, yo, tengo que ir a terminar unas cosas e ir por Lucas - Dijo Susan, dándome un beso en la frente y otro a Sam en la mejilla.
- Cuídate Susan -Dijo Sam.
- No te preocupes primo, y Dani te acabas todo ¿Eh? - dijo casi amenazándome.
- Yes, Sir - dije colocando mi mano en mi frente como militar.
- Chistosita - dijo Susan y luego salió riendo.
- Otra vez no comiste en la universidad - Dijo Sam mirándome.
- No Samy, no me dio tiempo de comer en el descanso, solo pude comer un pedazo de manzana - dije
- ¿Es que acaso Marco no te cuida en la universidad? - Cuando Marco y Sam se juntan, a veces es un fastidio para mí, porque me sobreprotegen mucho.
- Si me cuidan, pero es que me la pase ayudando a Mariana en física y, ¿Sabes cuán difícil es enseñarle a esa chica? - dije algo exaltada - es más fácil enseñarle a un perro a hablar que a esa chica, en serio.
- ¿Tan mala es en física? - asentí con la cabeza, mientras él se reía - bueno, para la próxima, come algo vale, no quiero que te enfermes de Anemia u otra cosa ¿De acuerdo?
- Lo prometo - le dije con una sonrisa.
Sam y yo seguimos platicando mientras terminaba de comer, luego se fue a su cubilo a hacer sus cosas. Termine mi comida y me lave las manos, cuando volví al cubilo me dedique a terminar el diseño de la rubia siliconada, en realidad le faltaban muy pocos detalles para acabarlo, cuando lo tuve listo me levante y se lo lleve a Sam para que lo aprobara cosa que hizo de inmediato al verlo, tomo el dibujo y lo llevo al taller para que comenzaran a hacer el trabajo en la motocicleta.
El tiempo pasó volando y cuando me di cuenta ya era hora de cerrar la tienda y el taller, mientras recogía mis cosas me llego un mensaje de Marco.
"Pequeña, ven a buscarme a casa de Santi por favor... te espero aquí, te quiero.... Marco"
Suspire y guarde el cel en mi bolsa, tome mis cosas y luego apague todo dentro de mi cubilo, salí de él y me despedí de todos, a Sam le dije que iría por Marco a casa de Santi, él me dijo que me cuidara mucho mientras me abrazaba, le dije que no se preocupara y que tendría cuidado en el camino, le di un beso en la mejilla y me fui hacia donde se encontraba el auto de Marco. Le quite la alarma y me subí en él, volví a conectar mi celular al radio y a colocar mi bolsa en el asiento del copiloto, encendí el auto y lo eche a andar. En todo el camino venía escuchando desde Calvin Harris hasta Ellie Goulding, era muy eclética con mi música, al cabo de media hora llegue al edificio de donde Santi vivía, ahora que me pongo a pensar, nunca eh conocido el departamento de Santi, desde que se mudó solo, jamás lo había visto, normalmente yo esperaba a mi hermano en el auto, cuando yo me lo llevaba o lo esperaba en la recepción. Estacione el auto y tome mi celular para marcarle a Marco, escuche como timbraba y luego mandaba a buzón "Hola soy Marco, ando algo ocupado en este momento, pero deja tu mensaje y te llamo luego, bye" ¿Era una broma?, Marco siempre me contestaba el celular al menos que este ebrio, o no de seguro lo está, ahora si te asesino Santiago Montenegro, me baje del auto con solo mi celular en mi mano, le coloque la alarma al auto y me acerque al portero, el anciano me saludo cordialmente como siempre, le pregunte sobre el piso de Santi y su departamento, al principio se negó en dármelo, pero logre hacer que me lo diga, le agradecí por la información y me acerque al ascensor y entre en él, presione el botón del piso de Santi y a los pocos minutos ya estaba en el piso de él, busque el departamento, el número 387 B, me acerque a aquella puerta de color blanco con los números de un color dorado, pude escuchar como tenían música en alto, de seguro no me escucharan si toco la puerta civilizadamente.
Trate de marcarle nuevamente a Marco pero este luego de los timbres me mando a buzón nuevamente, respira Dani, respira, no mates al cabeza hueca de Santiago. Golpee la puerta un par de veces y a los pocos minutos, un Marco ebrio me abrió la puerta. Ahora si te mato Montenegro.
- Oh si es mi hermanita favorita - dijo Marco ebrio.
- Marco soy tu única hermana - dije poniendo los ojos en blanco.
- Ya lo sé, y por eso te quiero mucho hermanita, *hip* pero que modales los míos, pasad a la *hip* fiesta - dijo Marco, rodeándome el cuello con uno de su brazos y metiéndome al departamento.
- Marco, estas ebrio - dije un tanto molesta.
Marco no dijo nada y me metió cerrado la puerta detrás de él, pude notar como el vestíbulo era de color blanco en las paredes, adornadas con algunos cuadros de pintura, no sabía que a Santiago le gustaba el arte, note una mesa de cristal a un costado con un florero de adorno en medio de esta, lo curioso es que el florero no tenía ni rastro de ninguna flor ¿Qué extraño? Marco me adentro más a la casa, era un ambiente limpio, con las paredes de igual color que las del vestíbulo, nos adentramos a la sala, pude notar como había un gran ventanal en esta, desde ahí se podía observar el centro de Barcelona, Santi tenía unos muebles de color negro que hacían contraste con las paredes, en ellos pequeños cojines de blanco y rojo sobre ellos, a un costado tenía un piano de cola de color negro con toques blancos, era hermoso, no sabía que Santi tocaba el piano, a decir verdad son muchas cosas que no conozco de él. A un costado del piano, reposaba un par de guitarras, había una guitarra eléctrica y una acústica, del otro lado de esta había una batería, vaya sí que a Santi le gusta la música. En la misma sala había un par de sillones, habían dos de manera individual que estaban frente a frente, a un costado de ellos había uno de tamaño mediado y enfrente de este estaba un sillón en forma de L que estaba cerca del ventanal hermoso, en el centro de todos ellos había una alfombra de color beige y sobre ella una mesita de cristal que en el centro reposaba otro florero vacío, alrededor de este había varias botellas de cerveza, una botella de Jack Daniel's ¿En serio?, ¿Cerveza y Whiskey juntos?, solo faltaba una botella de vodka y seria la cereza del pastel, mañana tendrían una buena resaca chicos. Aún no veía a Santi por ningún lado, pero no tarde mucho en encontrarlo, él estaba recostado sobre el sofá en forma de L y encima de él, se encontraba una chica de cabello negro azabache, con una blusa blanca con un gran escote en la espalda, una minifalda de color azul eléctrico, la tía se encontraba montada encima de él devorándolo a besos muy apasionados, mientras Santi recorría su piel de la chica de una manera muy necesitada. Sentí un pinchazo dentro de mi pecho al ver a Santi así, un sentimiento de decepción me recorrió todo el cuerpo haciéndome erizar por completo, no podía ver a Santi de esa manera, me sentía algo asqueada, enojada, decepcionada, celosa, aguarda ¿Qué?, ¿Celosa?, ¿Yo?, e-eso no puede ser verdad, yo no estaba celosa de como Santi y esa zorra, porque no podía llamarla de otra manera, se comían a besos, esos dos, simplemente no podía mirarlos.
¿Qué rayos estaba pasando conmigo?, ¿Qué me ocurre?