Marco al ver como Santi y
la zorra número uno se devoraban, comenzó a darle ánimos para que, de besos
apasionados pasen a sexo frente a mis ojos, es que ¿A caso estas chicas no
tienen respeto de sí mismas? Mientras Santi y la Zorra seguían en su juego, Marco
me introdujo más hacía la sala, pude visualizar como una chica de cabello color
rojo, con un vestido más corto que un tutú de ballet de color negro, unos
tacones que cálculo que serían de unos 15 cm de altura, maquillaje
completamente en exceso, se acercaba a mi hermano con otra botella de cerveza,
¿A caso la zorra numero 2 no notaba que yo estaba junto a MI hermano?, pues
claro que no porque estaba igual que ebria o peor que esos dos cabezas huecas
de mi hermano y su amigo. Marco acepto la botella de cerveza y este le dio un
beso muy asqueroso para mi gusto, sentí unas inmensas ganas de vomitar al
momento de presenciar aquella escena, ambos se dejaron de besar y Marco le dijo
algo en el oído a la zorra, digo a la chica, esta me miro de una manera ¿Odiosa?
Porque me miro de pies a cabeza, asintió con la cabeza y se dio la vuelta,
Marco aprovecho y le dio una nalgada a esta en el trasero, AAGGG Marco eso es
asqueroso, me has traumado, él me condujo hasta uno de los muebles e hizo que
me sentará frente a la parejita que se estaban devorando entre ellos, ¿A caso
Santi no veía que estaba ahí? ¿Por qué te importa Daniela? - anuncio mi vocecita.- Santiago,
es una cabeza de chorlito, un mujeriego de primera, además acuérdate cariño, el
amor no se hizo para nosotras. Tenía
razón, la vocecita esa molestan tenía razón, el amor no se hizo para mí, pero
¿Quién hablo de amor? Agg debo estarme volviendo loca, si eso es.
Marco se sentó a mi lado y
paso uno de sus brazo detrás de mi cuello para me sirviera de almohada, al poco
rato la zorra numero 2 trajo otra botella de cerveza y me la dio de la mala
gana, luego de dármela se sentó en las piernas de mi hermano, acuno su rostro
entre sus manos y le dio un beso muy apasionado, me sentía incómoda en este
lugar, en ese momento quería estar en la tienda, en mí cubículo perdiéndome
entre mis dibujos y mi música que salía de mis audífonos, por suerte Marco dejo
de besar a la zorrilla esa y fijó su mirada a las dos personas caníbales que
teníamos enfrente e hizo que dejaran su escenita.
- A ver, a ver, a ver -
hablo Marco borracho - ustedes dos par de tortolos, parad ya con su escenita -
se separaron Santi y la zorrilla número 1- no ven que hay una menor aquí - refiriéndose
a mí, yo solo puse los ojos en blanco - anda cariño *hip* ya deja a mi amigo
respirar - la zorrilla se separó de Santi y este se sentó en aquel mueble, me compadezco
del pobre. Santi sentó a la chica en sus piernas mientras con una mano rodeaba
su cintura y besaba su cuello de la chica.
- Oh - Se dio cuenta de mi existencia - Dani, ¿Qué haces aquí? - hablo Santi ebrio - ¿Marco la invitaste?
- Ajá, mi pequeña hermanita vino a buscarme -se río como loco -¿No es así Dani?
- Si, ¿Podemos irnos ya? -dije levantándome de mi lugar y mirando a Marco.
- Pero ¿Qué?, ¿Por qué te vas *hip* tan pronto Dani? - Dijo Santi mientras seguía manoseando a la zorra decidí ignorarlo.
- Marco, quiero irme a casa, ahora - dije mirándolo fijamente.
- Oh vamos hermanita, disfruta un poco nuestra *hip* pequeña fiesta - ¿A caso está loco? Te matare Montenegro.
- Al menos quédate un ratico Dani, por favor - puso Santi una cara de perrito mojado.
- Un rato más hermanita por favor - Suplico Marco, suspire y fui soltando poco a poco el aire que había contenido.
- De acuerdo, un rato más Marco Rubén -le advertí.
- Eres un sol - contesto él, volví a suspirar y me senté de nuevo en uno de los sillones individuales, no quería que mi hermano y la zorrilla número dos me pegaran algo o me devoraran a mí también con tanto beso.
- Oh - Se dio cuenta de mi existencia - Dani, ¿Qué haces aquí? - hablo Santi ebrio - ¿Marco la invitaste?
- Ajá, mi pequeña hermanita vino a buscarme -se río como loco -¿No es así Dani?
- Si, ¿Podemos irnos ya? -dije levantándome de mi lugar y mirando a Marco.
- Pero ¿Qué?, ¿Por qué te vas *hip* tan pronto Dani? - Dijo Santi mientras seguía manoseando a la zorra decidí ignorarlo.
- Marco, quiero irme a casa, ahora - dije mirándolo fijamente.
- Oh vamos hermanita, disfruta un poco nuestra *hip* pequeña fiesta - ¿A caso está loco? Te matare Montenegro.
- Al menos quédate un ratico Dani, por favor - puso Santi una cara de perrito mojado.
- Un rato más hermanita por favor - Suplico Marco, suspire y fui soltando poco a poco el aire que había contenido.
- De acuerdo, un rato más Marco Rubén -le advertí.
- Eres un sol - contesto él, volví a suspirar y me senté de nuevo en uno de los sillones individuales, no quería que mi hermano y la zorrilla número dos me pegaran algo o me devoraran a mí también con tanto beso.
Mire mi reloj y eran las
10:45 pm, era tarde, grandioso otra vez me desvelaría, pero esta vez sería por
espera a mi tonto hermano y a la cabezota de su amigo, llevaban más de 30 minutos
en que las dos parejas se estaban comiendo entre sí, definitivamente iría a un
psicólogo luego de esta noche, es que en serio no veían que me encontraba ahí,
juro que le haré pagar esto a Marco. Ya me había fastidiado ver la misma
escena, comiéndose a besos, manoseándose entre sí, risitas de zorrillas en
celos, era suficiente, quería irme a casa, meterme un buen rato en la tina,
relajarme y luego irme a dormir, ya fue suficiente, no tengo porque seguir
soportando esto.
Me levante del sofá y me dirigí hacia el equipo de sonido que Santi tenía empotrado a la pared, apague la maquina esa y enseguida escuche algunos quejidos de los cuatro caníbales que tenía en frente de mí.
Me levante del sofá y me dirigí hacia el equipo de sonido que Santi tenía empotrado a la pared, apague la maquina esa y enseguida escuche algunos quejidos de los cuatro caníbales que tenía en frente de mí.
- Es suficiente, esto se acabó
- dije mirando a los cuatro caníbales - ahora
- ¡Hey! No puedes apagar la música - dijo un Santi, enojado, me valía un reverendo pepino si lo estaba o no, esto se acababa por que se acababa
- ¿A no?, creo que ya lo hice Santiago - si estaba realmente enojada.
- Es mi casa, no puedes hacer eso Daniela - me recrimino mientras se levantaba.
- Cariño, déjala - hablo la zorrilla número 1 - mejor vayamos a tu habitación, así para poder continuar lo que estábamos haciendo - le dijo mientras se acercaba a Santi y lo besaba.
- Claro preciosa, mi habitación es la primera de aquel pasillo -dijo Santi.
- Oh no, zorrilla tú, no irás a ninguna parte con él - le dije - tú y tu otra amiguita tuya - dije señalando a la zorrilla que estaba devorando a mi hermano - se van ahora mismo
- ¿Cómo me llamaste? - dijo la morena.
- Como escuchaste querida, ahora agarra a tu amiguita la zorrilla número dos y largo de aquí - les dije muy enfadada.
- Daniela no puedes sacar a *hip* nadie de mi casa - dijo Santi metiéndose.
- Tú -lo señale - te me callas la puta boca Santiago Alexander Montenegro Valle.
- Hey no digas mi nombre completo - dijo el
- Dijo tu nombre completo - se río Marco
- No me provoques Marco Rubén Bravo Linares -dije mirándolo asesino, él y Santiago comenzaron a reírse por como habia pronunciado sus nombres completos, cuando de pronto sentí un fuerte golpe en la mejilla, la zorrilla número uno me había abofeteado. Oh no lo hizo.
- A mí nadie me llama Zorrilla, mocosa - dijo la muy idiota.
- No debiste ponerme una mano encima estúpida - le dije cuando le regrese la bofetada, nadie absolutamente nadie dejo que me golpee y mucho menos una zorra como ella.
- Estúpida - volteo a verme y se abalanzo contra mi tal cuál gata que es, haciendo que ambas nos caigamos al piso mientras ella me rascuñaba y me jalaba el cabello, yo no me quedaba atrás, también le rascuñaba y le daba unas buenas cachetadas, Marco y Santiago solo se reía del espectáculo, ¿En serio?, ¿No van a ayudarme?, gracias que apoyo. La amiga de la zorra intentaba separarnos y cuando lo logro esta se me abalanzó como una gata, luego entre las dos me atacaban y ese par de idiotas seguían riéndose en el sofá, esperen a que me libre de estas dos y me las veré con ambos.
- ¡Hey! No puedes apagar la música - dijo un Santi, enojado, me valía un reverendo pepino si lo estaba o no, esto se acababa por que se acababa
- ¿A no?, creo que ya lo hice Santiago - si estaba realmente enojada.
- Es mi casa, no puedes hacer eso Daniela - me recrimino mientras se levantaba.
- Cariño, déjala - hablo la zorrilla número 1 - mejor vayamos a tu habitación, así para poder continuar lo que estábamos haciendo - le dijo mientras se acercaba a Santi y lo besaba.
- Claro preciosa, mi habitación es la primera de aquel pasillo -dijo Santi.
- Oh no, zorrilla tú, no irás a ninguna parte con él - le dije - tú y tu otra amiguita tuya - dije señalando a la zorrilla que estaba devorando a mi hermano - se van ahora mismo
- ¿Cómo me llamaste? - dijo la morena.
- Como escuchaste querida, ahora agarra a tu amiguita la zorrilla número dos y largo de aquí - les dije muy enfadada.
- Daniela no puedes sacar a *hip* nadie de mi casa - dijo Santi metiéndose.
- Tú -lo señale - te me callas la puta boca Santiago Alexander Montenegro Valle.
- Hey no digas mi nombre completo - dijo el
- Dijo tu nombre completo - se río Marco
- No me provoques Marco Rubén Bravo Linares -dije mirándolo asesino, él y Santiago comenzaron a reírse por como habia pronunciado sus nombres completos, cuando de pronto sentí un fuerte golpe en la mejilla, la zorrilla número uno me había abofeteado. Oh no lo hizo.
- A mí nadie me llama Zorrilla, mocosa - dijo la muy idiota.
- No debiste ponerme una mano encima estúpida - le dije cuando le regrese la bofetada, nadie absolutamente nadie dejo que me golpee y mucho menos una zorra como ella.
- Estúpida - volteo a verme y se abalanzo contra mi tal cuál gata que es, haciendo que ambas nos caigamos al piso mientras ella me rascuñaba y me jalaba el cabello, yo no me quedaba atrás, también le rascuñaba y le daba unas buenas cachetadas, Marco y Santiago solo se reía del espectáculo, ¿En serio?, ¿No van a ayudarme?, gracias que apoyo. La amiga de la zorra intentaba separarnos y cuando lo logro esta se me abalanzó como una gata, luego entre las dos me atacaban y ese par de idiotas seguían riéndose en el sofá, esperen a que me libre de estas dos y me las veré con ambos.
No sé de donde saque la
fuerza, pero pude levantarme y lograr sacarme a las dos gatas que seguían
luchando contra mí, logre arrastrarlas hasta la puerta del apartamento y las
saque, ambas arpías me gritaban y volvían a rascuñar, pero no me di por
vencidas y logre mi propósito sacarlas. Cerré la puerta del apartamento, recogí
sus cosas y regrese a esta misma donde la abrí y les tire en la cara sus
pertenencias con la misma cerré la puerta y le llame al portero para que las
sacara. Suspire de alivio por haber acabo de una vez esa pelea con aquellas
gatas y me regrese a la sala, donde me esperaban mis próximas víctimas, ellos seguían
riendo a costa de la pelea.
- ¿¡En serio!? casi me
matan dos malditas gatas en frente de sus narices y ustedes siguen riéndose -
les grite, pero al parecer ninguno me hacía caso.
- Y... cuando ella le grito " Estúpida" - siguió riéndose Marco, aagg en serio malditos hombre. Fui a la cocina de Santi y tome un balde con agua del grifo y regrese a la sala, no lo pensé dos veces y les eche el agua a ambos idiotas que tenía enfrente de mí.
- ¡Hey! ¿Por qué nos mojas?, ¿Qué te ocurre Daniela? - me grito Santiago.
- ¡Esa por dejar que dos malditas gatas me atacaran y no hicieran nada y otra por ser un par de idiotas! - si les grite, estaba realmente, pero realmente enfadada con ellos.
- No tenías porque *hip* mojarnos - dijo Marco
- ¡Par de... de... IDIOTAS! - les grite y me fui a la cocina, tome mi celular y le marque a Sebastián, el compañero de cuarto de mi hermano, al segundo timbre me contesto.
- ¿Dani?, ¿Qué pasa muñeca? - dijo él.
- Hola Sebas, ¿Podrías venir a buscar a Marco a casa de Santiago? - le dije algo alterada.
- Claro, pero ¿Qué paso? - le conté algo de la historia brevemente, el me escuchó atentamente - de acuerdo voy para allá, pequeña.
- Gracias Sebas, me has ayudado mucho - dije luego de calmarme un poco.
- No tienes porque Dani - Colgué la llamada y deje mi celular sobre el mesón y suspire bien hondo, no podía creer lo que había pasado hace unos momentos, estaba realmente enfadados con ese par de idiotas.
- Y... cuando ella le grito " Estúpida" - siguió riéndose Marco, aagg en serio malditos hombre. Fui a la cocina de Santi y tome un balde con agua del grifo y regrese a la sala, no lo pensé dos veces y les eche el agua a ambos idiotas que tenía enfrente de mí.
- ¡Hey! ¿Por qué nos mojas?, ¿Qué te ocurre Daniela? - me grito Santiago.
- ¡Esa por dejar que dos malditas gatas me atacaran y no hicieran nada y otra por ser un par de idiotas! - si les grite, estaba realmente, pero realmente enfadada con ellos.
- No tenías porque *hip* mojarnos - dijo Marco
- ¡Par de... de... IDIOTAS! - les grite y me fui a la cocina, tome mi celular y le marque a Sebastián, el compañero de cuarto de mi hermano, al segundo timbre me contesto.
- ¿Dani?, ¿Qué pasa muñeca? - dijo él.
- Hola Sebas, ¿Podrías venir a buscar a Marco a casa de Santiago? - le dije algo alterada.
- Claro, pero ¿Qué paso? - le conté algo de la historia brevemente, el me escuchó atentamente - de acuerdo voy para allá, pequeña.
- Gracias Sebas, me has ayudado mucho - dije luego de calmarme un poco.
- No tienes porque Dani - Colgué la llamada y deje mi celular sobre el mesón y suspire bien hondo, no podía creer lo que había pasado hace unos momentos, estaba realmente enfadados con ese par de idiotas.
Deje a esos dos en la sala,
no quería verlos porque si lo hacía, los mataba, ya me había tranquilizado pero
aún seguía enfadados con ellos, ¿Tenía culpa de eso? No, claro que no. A la
media hora llego Sebastián al departamento de Santiago, fui a abrirle la
puerta, gracias a dios las gatas ya las había sacado seguridad, apenas lo vi, no
lo pensé dos veces y lo abrace del cuello, me sentía aliviada que él estuviera
ahí, Sebastián rodeo sus brazos sobre mi cintura en correspondencia, nos
separamos luego de unos segundos y el me miro sorprendido.
- Por dios, Daniela ¿Quién
te hizo eso en la cara? -me pregunto, yo lo mire extrañada, ¿A qué se refería?.
- ¿A qué te refieres, Sebastián? - le dije
- Tienes el labio partido un poco - lo toque, yo hice una mueca de dolor - tienes rascuños en la cara y el cuello muy feos - dijo tocándolos a lo que yo respondí con más muecas de dolor.
- ¿De verdad? - el asintió - me pelee con unas gatas muy feroces - y le conté lo que había pasado, mientras lo llevaba a la sala donde ya hacían Santiago y Marco Dormidos.
- De verdad, que ambos no tienen control de todo esto - negué con la cabeza - bueno al menos ya pasó.
- Así es, Sebas, entonces puedes llevarte a Marco -le dije.
- ¿Segura que estarás bien Dani? - me dijo mientras pasaba un brazo de mi hermano sobre su cuello y con u a mano sujetándolo de la cintura.
- Si no te preocupes Sebastián, solo ayudare a Santi a llevarlo a su cama y luego me iré a casa -le dije mientras lo acompañaba a la puerta con mi hermano.
- De acuerdo, avísame cuando llegues a casa por favor - dijo Sebastián y yo solo asentí con la cabeza - bien cuídate muñeca - le despedí con la mano y cerré la puerta para dirigirme a la sala con Santiago que este aún seguía dormido profundamente.
- ¿A qué te refieres, Sebastián? - le dije
- Tienes el labio partido un poco - lo toque, yo hice una mueca de dolor - tienes rascuños en la cara y el cuello muy feos - dijo tocándolos a lo que yo respondí con más muecas de dolor.
- ¿De verdad? - el asintió - me pelee con unas gatas muy feroces - y le conté lo que había pasado, mientras lo llevaba a la sala donde ya hacían Santiago y Marco Dormidos.
- De verdad, que ambos no tienen control de todo esto - negué con la cabeza - bueno al menos ya pasó.
- Así es, Sebas, entonces puedes llevarte a Marco -le dije.
- ¿Segura que estarás bien Dani? - me dijo mientras pasaba un brazo de mi hermano sobre su cuello y con u a mano sujetándolo de la cintura.
- Si no te preocupes Sebastián, solo ayudare a Santi a llevarlo a su cama y luego me iré a casa -le dije mientras lo acompañaba a la puerta con mi hermano.
- De acuerdo, avísame cuando llegues a casa por favor - dijo Sebastián y yo solo asentí con la cabeza - bien cuídate muñeca - le despedí con la mano y cerré la puerta para dirigirme a la sala con Santiago que este aún seguía dormido profundamente.
Como pude desperté a Santi
y lo hice levantarse de donde estaba, pase u o de sus brazos sobre mi cuello
mientras que con trabajo lo sostenía de la cintura, lo lleve hacia su
habitación, cuando entre me sorprendía de lo ordenada que se encontraba esta,
era de unos tonos azul pastel en las paredes, tenía una ventana que daba hacia
la vista del centro de la ciudad, con un hermoso balcón, frente a la cama King
Size adornada de unas cobijas blancas con unas almohadas de color azul pastel y
blanco bien ordenadas, en frente de esta, hacían dos puertas de color blanco,
supuse que uno sería la puerta del baño y la otra el vestidor, a lado de la
cama se encontraba una mesita de noche de color blanco con una lámpara sobre
ella de un tono beige, el ambiente se sentía un exquisito olor a la fragancia
de Hugo Boss, un olor tan propio de Santi.
Comencé a llevarlo hacia su cama, y al parecer este comenzaba a despertarse después de un rato, genial, así podía el irse solo a la cama y to podría irme a mi casa.
Comencé a llevarlo hacia su cama, y al parecer este comenzaba a despertarse después de un rato, genial, así podía el irse solo a la cama y to podría irme a mi casa.
- ¿Dónde estoy? -dijo medio
zombi.
- En tu recamara, idiota - dije llevándola a la cama, sí que pesaba mucho.
- ¿Dani?, ¿Qué haces? -dijo aún más perdido.
- Llevándote a la cama, para luego yo pueda irme a mi casa a dormir - dije con dificultad -Santi, podías ayudarme a llevarte a la cama pesas mucho.
- ¿Santi? - se paró en seco, dificultándome más su llevada a la cama.
- Santiago ¿Qué haces?, vamos a la cama estas muy ebrio- le dije.
- No, no lo estoy Dani - dijo seguro de sí mismo.
- Entonces si no lo estas, ¿Por qué carajo sigo aquí? - lo solté y me dirigí hacia la puerta, en ese momento Santi tomo mi mano, firmemente.
- No te vayas Dani - dijo poniéndose delante de mi sin soltar mi mano.
- ¿Por qué no quieres me vaya Santi? - dije mirándolo algo sorprendida.
- Porque no quiero sencillamente - dijo mirándome - no me dejes solo Dani, por favor - me pidió Santi, puede ver como sus ojos me transmitían un profundo deseo de que me quedara con él, en ese momento.
- De acuerdo Santi, no me iré, pero por favor, recuéstate, estas muy tomado - le dije.
- No, aun no quiero acostarme - dijo como uno niño pequeño.
- Santi... - fue todo lo que pude pronunciar, cuando sentí que Santi me atraía hacia él y me envolvía entre sus brazos en un sorpresivo abrazo. Me quede muy sorprendida mientras colocaba los ojos como platos, Santi me estaba abrazando, esto es muy raro, pero me sentía bien, tranquila con ese abrazo.
- No te muevas Dani, por favor, aun no - pidió él, yo asentí ligeramente con la cabeza, no pensaba moverme de todos modos, fue lo que le susurre mientras cerraba mis ojos y correspondía a aquel abrazo tan cálido. Después de unos minutos, mi cerebro logro reaccionar y abrí los ojos nuevamente ¿Qué estaba haciendo?, No puedo estar así con el mejor amigo de mi hermano, me separe bruscamente de él, haciendo que se sorprenda.
- No Santi, esto no está bien- le di la espalda, mientras me abrazaba a mí misma.
- ¿Por qué no Dani? - lo sentí más cerca de mí.
- Porque no Santiago, eres el mejor amigo de mi hermano, y por qué estás muy ebrio. - Dije a punto de llorar ¿Por qué iba a llorar?.
- Dani - me tomo de los hombros e hizo que me volteara a verlo -No estoy muy ebrio, para empezar, y luego dime ¿Por qué no está bien? Dani acaso no te das cuenta, me importas, me gustas - acuno entre sus manos su rostro haciéndome que lo mire a los ojos y el a mí, pude ver como u cierto brillo se asomaban en los ojos de Santi. - eres una chica increíble Dani - se fue acercando lentamente hacia mi rostro, que podía sentir que su respiración y la mía se mezclaban de tan cerca que estaban, por un momento mi vista se dirigió a sus labios, tan cerca estaban de tocar los míos en un simple roce. - Dani - susurro Santi antes de que juntara sus labios con los míos, era un beso tímido al principio que luego se fue correspondido por mí. Podía sentir, el sabor de la cerveza mezclado con Jack Daniel's, pero aun así, sentí como los labios de Santi se amoldaban a los míos, como si nuestros labios fueron hechos para que encajaran a la perfección con los del otro. Ese beso estaba lleno de deseo, de esperanza, anhelo, aunque ninguno de los dos fuera consciente de ello.
- En tu recamara, idiota - dije llevándola a la cama, sí que pesaba mucho.
- ¿Dani?, ¿Qué haces? -dijo aún más perdido.
- Llevándote a la cama, para luego yo pueda irme a mi casa a dormir - dije con dificultad -Santi, podías ayudarme a llevarte a la cama pesas mucho.
- ¿Santi? - se paró en seco, dificultándome más su llevada a la cama.
- Santiago ¿Qué haces?, vamos a la cama estas muy ebrio- le dije.
- No, no lo estoy Dani - dijo seguro de sí mismo.
- Entonces si no lo estas, ¿Por qué carajo sigo aquí? - lo solté y me dirigí hacia la puerta, en ese momento Santi tomo mi mano, firmemente.
- No te vayas Dani - dijo poniéndose delante de mi sin soltar mi mano.
- ¿Por qué no quieres me vaya Santi? - dije mirándolo algo sorprendida.
- Porque no quiero sencillamente - dijo mirándome - no me dejes solo Dani, por favor - me pidió Santi, puede ver como sus ojos me transmitían un profundo deseo de que me quedara con él, en ese momento.
- De acuerdo Santi, no me iré, pero por favor, recuéstate, estas muy tomado - le dije.
- No, aun no quiero acostarme - dijo como uno niño pequeño.
- Santi... - fue todo lo que pude pronunciar, cuando sentí que Santi me atraía hacia él y me envolvía entre sus brazos en un sorpresivo abrazo. Me quede muy sorprendida mientras colocaba los ojos como platos, Santi me estaba abrazando, esto es muy raro, pero me sentía bien, tranquila con ese abrazo.
- No te muevas Dani, por favor, aun no - pidió él, yo asentí ligeramente con la cabeza, no pensaba moverme de todos modos, fue lo que le susurre mientras cerraba mis ojos y correspondía a aquel abrazo tan cálido. Después de unos minutos, mi cerebro logro reaccionar y abrí los ojos nuevamente ¿Qué estaba haciendo?, No puedo estar así con el mejor amigo de mi hermano, me separe bruscamente de él, haciendo que se sorprenda.
- No Santi, esto no está bien- le di la espalda, mientras me abrazaba a mí misma.
- ¿Por qué no Dani? - lo sentí más cerca de mí.
- Porque no Santiago, eres el mejor amigo de mi hermano, y por qué estás muy ebrio. - Dije a punto de llorar ¿Por qué iba a llorar?.
- Dani - me tomo de los hombros e hizo que me volteara a verlo -No estoy muy ebrio, para empezar, y luego dime ¿Por qué no está bien? Dani acaso no te das cuenta, me importas, me gustas - acuno entre sus manos su rostro haciéndome que lo mire a los ojos y el a mí, pude ver como u cierto brillo se asomaban en los ojos de Santi. - eres una chica increíble Dani - se fue acercando lentamente hacia mi rostro, que podía sentir que su respiración y la mía se mezclaban de tan cerca que estaban, por un momento mi vista se dirigió a sus labios, tan cerca estaban de tocar los míos en un simple roce. - Dani - susurro Santi antes de que juntara sus labios con los míos, era un beso tímido al principio que luego se fue correspondido por mí. Podía sentir, el sabor de la cerveza mezclado con Jack Daniel's, pero aun así, sentí como los labios de Santi se amoldaban a los míos, como si nuestros labios fueron hechos para que encajaran a la perfección con los del otro. Ese beso estaba lleno de deseo, de esperanza, anhelo, aunque ninguno de los dos fuera consciente de ello.
Luego de un tiempo Santi y
yo nos tuvimos que separar para poder recuperar el aliento, él me tenía abrazo
por la cintura y yo tenía mis manos sobre su pecho, él me estaba viendo a los
ojos directamente al igual, que yo a él, él intento volver a besarme, pero mi
razonamiento no puedo aceptar aquel beso, no está a bien lo que estábamos
haciendo, él es el mejor amigo de mi hermano, no podía hacer esto, simplemente
por el hecho de que no quiero volver a caer en esta trampa, él jamás me tomaría
en cuenta, jamás lo tomaría en serio, solo por el simple hecho de que él es un
maldito casanova.
Aparte a Santi de mí ligeramente, aun con mis manos en su pecho.
Aparte a Santi de mí ligeramente, aun con mis manos en su pecho.
- No Santi, esto... no está
bien - le dije mientras me apartaba de él.
- Dani, por favor yo... discúlpame... no debí - dijo el nervioso.
- Solo por favor, olvídalo - dije.
- Dime, ¿Cómo pretendes que pueda olvidar el mejor beso que me hayan dado en la vida? -dijo el mirándome, me quede sorprendida por sus palabras.
- Santi, esto nunca debió de pasar, el beso entre tú y to... nunca debió de ocurrir - le dije mirándolo a los ojos.
- Dani por favor no me pidas que olvide de lo que ocurrió hace un momento porque no podré hacerlo - me dijo con sinceridad.
- Claro que lo harás, sabes ¿Por qué?, porque tú estás ebrio, todo tu sistema, esta hasta la coronilla de alcohol - le dije mirándolo, claramente sabía que eso no es cierto.
- ¡Que estoy muy ebrio Daniela! - me frito llevándose las manos a la cabeza.
- Lo siento, tengo que irme Santi - me di la vuelta para irme pero él fue más rápido y tomo de la mano, reteniéndome.
- No te vayas por favor - suplico él.
- Santi, yo no, puedo quedarme - le dije no quería enfrentarlo.
- Dani... - susurro él, le iba a protestar pero sentí como su mano soltaba su agarre sobre mi muñeca, de pronto escuche un portazo muy fuerte, me voltee hacia donde se suponía que estaba Santi y no lo encontré parado, mire hacia todos lados de la habitación y no lo encontré, de pronto escuche como le bajaban el agua al retrete en el baño, supuse que Santi estaba ahí, me acerque y golpee levemente la puerta.
- Santi ¿Estás bien? -le pregunte algo preocupada.
- Si, no te preocupes Dani -escuche que volví a vomitar.
- Santi, no te creo - volví a escuchar como vomitaba como tres veces más y luego le bajaba de nuevo, escuche el ruido del agua del lavabo caer, para luego cerrarse, a los pocos minutos salió un Santi, con la cara muy pálida, sudando frío, se le veía muy débil, casi no se podía sostener en el marco de la puerta. - Santi, estás muy mal.
- No te preocupes Dani, estoy bien - dijo tratando de sonreír.
- Haré, que me la creo, ve a recostarte - tome su mano y la sentí muy caliente - Santiago estas caliente - toque su frente alzando un poco de su melena rebelde y estaba hirviendo, tenía fiebre -Santi estas hirviendo en fiebre -le dije preocupada - ve a recostarte
- Estoy bien, princesa - dijo resistiéndose a que lo lleve a la cama.
- Nada que ver, vamos a la cama, ahora -le ordene y él esta vez opto por obedecerme.
- Dani, por favor yo... discúlpame... no debí - dijo el nervioso.
- Solo por favor, olvídalo - dije.
- Dime, ¿Cómo pretendes que pueda olvidar el mejor beso que me hayan dado en la vida? -dijo el mirándome, me quede sorprendida por sus palabras.
- Santi, esto nunca debió de pasar, el beso entre tú y to... nunca debió de ocurrir - le dije mirándolo a los ojos.
- Dani por favor no me pidas que olvide de lo que ocurrió hace un momento porque no podré hacerlo - me dijo con sinceridad.
- Claro que lo harás, sabes ¿Por qué?, porque tú estás ebrio, todo tu sistema, esta hasta la coronilla de alcohol - le dije mirándolo, claramente sabía que eso no es cierto.
- ¡Que estoy muy ebrio Daniela! - me frito llevándose las manos a la cabeza.
- Lo siento, tengo que irme Santi - me di la vuelta para irme pero él fue más rápido y tomo de la mano, reteniéndome.
- No te vayas por favor - suplico él.
- Santi, yo no, puedo quedarme - le dije no quería enfrentarlo.
- Dani... - susurro él, le iba a protestar pero sentí como su mano soltaba su agarre sobre mi muñeca, de pronto escuche un portazo muy fuerte, me voltee hacia donde se suponía que estaba Santi y no lo encontré parado, mire hacia todos lados de la habitación y no lo encontré, de pronto escuche como le bajaban el agua al retrete en el baño, supuse que Santi estaba ahí, me acerque y golpee levemente la puerta.
- Santi ¿Estás bien? -le pregunte algo preocupada.
- Si, no te preocupes Dani -escuche que volví a vomitar.
- Santi, no te creo - volví a escuchar como vomitaba como tres veces más y luego le bajaba de nuevo, escuche el ruido del agua del lavabo caer, para luego cerrarse, a los pocos minutos salió un Santi, con la cara muy pálida, sudando frío, se le veía muy débil, casi no se podía sostener en el marco de la puerta. - Santi, estás muy mal.
- No te preocupes Dani, estoy bien - dijo tratando de sonreír.
- Haré, que me la creo, ve a recostarte - tome su mano y la sentí muy caliente - Santiago estas caliente - toque su frente alzando un poco de su melena rebelde y estaba hirviendo, tenía fiebre -Santi estas hirviendo en fiebre -le dije preocupada - ve a recostarte
- Estoy bien, princesa - dijo resistiéndose a que lo lleve a la cama.
- Nada que ver, vamos a la cama, ahora -le ordene y él esta vez opto por obedecerme.
Logre recostarlo en su
cama, no sin antes quitarle la playera que tenía empapada de sudor, me quede
observando sus pectorales y su abdomen vaya sí que estaba bien formado, sacudí
mi cabeza para alejar cualquier pensamiento de mi cabeza, tenía que hacer que a
Santi le bajara la fiebre cuanto antes. Fui a la cocina por un recipiente y lo
llene de agua para luego sacar unos cubos de hielo del congelador y echárselos,
busque entre los cajones unos trapos para poder remojarlos en el agua y ponérselos
a Santi. Tome el recipiente y me dirigí a la habitación de él, deje el recipiente
en la mesita y vi como Santi temblada del frío, suspire al ver a Santi así,
jamás lo había visto enfermo, jamás.
Tome el pañuelo, lo remoje en el recipiente y enseguida sentí el agua heladísima bajo mis dedos, exprimí para que el exceso de agua saliera del trapo y poder colocárselo en la frente a Santi, este al momento de sentir el frío trapo sobre su frente hirviendo se quejó, pero no lo logró quitar de ahí porque le di un manotazo para que lo dejara, el no protesto más y lo dejo en su lugar. Me levante de su lado y me fui al baño para ver si encontraba alguna medicina para poder bajarle más rápido la fiebre, por suerte encontré un botiquín de primeros auxilios, y saque la medicina, fui por un vaso de agua a la cocina y luego regrese con Santi, le ayude a que tomara la medicina y luego volví a remojar el trapo para hacer el mismo procedimiento que antes.
Tome el pañuelo, lo remoje en el recipiente y enseguida sentí el agua heladísima bajo mis dedos, exprimí para que el exceso de agua saliera del trapo y poder colocárselo en la frente a Santi, este al momento de sentir el frío trapo sobre su frente hirviendo se quejó, pero no lo logró quitar de ahí porque le di un manotazo para que lo dejara, el no protesto más y lo dejo en su lugar. Me levante de su lado y me fui al baño para ver si encontraba alguna medicina para poder bajarle más rápido la fiebre, por suerte encontré un botiquín de primeros auxilios, y saque la medicina, fui por un vaso de agua a la cocina y luego regrese con Santi, le ayude a que tomara la medicina y luego volví a remojar el trapo para hacer el mismo procedimiento que antes.
Luego de una hora, logre
bajarle la fiebre a Santi y pude suspirar tranquila, no había peligro, me
levante del pequeño taburete que acerque a la cama para poder sentarme y pude
estirar todo mi cuerpo para poder hacer que deje de estar tenso. Caminé hacia
la sala y comencé a recoger todas las botellas de cerveza y Jack Daniel's que
esos dos cabezotas dejaron anteriormente, mire hacia el reloj que se encontraba
en la cocina marcaba la 1:35 am, ya era de madrugada, suspire y termine de
recoger las botellas, cuando tenía la última botella en las manos esta resbalo
de ellas haciendo que se rompa en miles cristales, maldije por lo bajo porque
ahora tenía que limpiar esto, comencé a recoger los cristales grandes y comencé
a recodar lo que había pasado, el beso de Santi, que me digan masoquista pero, ha
sido el mejor que me han dado, cerré los ojos y sin darme cuenta tenía
sosteniendo entre mi mano izquierda, cerrándola con mucha fuerza, haciendo que
me corte la mano inconscientemente. Cuando sentí algo líquido sobre mi mano
izquierda, abrí los ojos y vi hacia mi mano estaba llena de sangre, maldije aún
más y deje los cristales en el bote de la basura y me levante a lavarla para
luego curarla con el botiquín y cubrirla con una venda.
Después de terminar de limpiar los cristales, regrese a la habitación de Santi, se veía tan lindo mientras dormía, se veía como un niño pequeño a la cual necesita que se sienta querido y protegido, se parecía cuando Lucas se quedaba dormido en mis brazos luego de un día muy agitado en el parque. Me volví a sentar el taburete y le volví a remojar el trapo para luego colocárselo en la frente, acaricie su mejilla ligeramente con los nudillos de mi mano, parecía un angelito, separe su cabello que ligeramente le cubría el rostro, sonreía ante aquella imagen y no dude en sacarle una foto así, guardare esa foto para mi sola. Seguí sentada en el taburete vigilando a mi angelito paciente, mire el reloj y eran ya las 2:25 am, ya era tarde y el sueño comenzaba a reinar en mí, acomode mi torso en la cama, alado de Santi, con un brazo sirviéndome de almohada y la otra sosteniéndola mano de Santi, no quería que ese momento mágico acabara, sin pensarlo tanto, no tarde mucho para poded caer completamente rendida ante los brazos de Morfeo.
Después de terminar de limpiar los cristales, regrese a la habitación de Santi, se veía tan lindo mientras dormía, se veía como un niño pequeño a la cual necesita que se sienta querido y protegido, se parecía cuando Lucas se quedaba dormido en mis brazos luego de un día muy agitado en el parque. Me volví a sentar el taburete y le volví a remojar el trapo para luego colocárselo en la frente, acaricie su mejilla ligeramente con los nudillos de mi mano, parecía un angelito, separe su cabello que ligeramente le cubría el rostro, sonreía ante aquella imagen y no dude en sacarle una foto así, guardare esa foto para mi sola. Seguí sentada en el taburete vigilando a mi angelito paciente, mire el reloj y eran ya las 2:25 am, ya era tarde y el sueño comenzaba a reinar en mí, acomode mi torso en la cama, alado de Santi, con un brazo sirviéndome de almohada y la otra sosteniéndola mano de Santi, no quería que ese momento mágico acabara, sin pensarlo tanto, no tarde mucho para poded caer completamente rendida ante los brazos de Morfeo.
Me habia quedado dormida,
profundamente.